Los cocodrilos son reptiles muy grandes; de color marrón claro, marrón oscuro, negro o verde con pintas amarillas; cabeza triangular; fuertes mandíbulas y dientes muy puntiagudos. Tienen una larga cola y cuatro patas, las de adelante con 5 dedos y las de atrás con 4 dedos.
Se piensa que algunos pueden vivir más de 100 años.
Pueden llegar a medir más de 6 metros de largo, y pesar entre 12 kilos y más de 1 tonelada (1000 kilos).
Sus dientes son siempre afilados, porque les salen dientes nuevos para reemplazar los que se gastan. Además, son todos iguales, y no sirven para masticar; por eso, para comer, atrapan a la presa fuerte y la sacuden hasta que le arrancan una parte que se puedan tragar.
Tienen buena vista y oído, reflejos rápidos, y se mueven bien en tierra, aunque se mueven mejor aún en el agua, donde se impulsan con la cola (que les sirve como timón) y con sus patas de atrás, que tienen membranas como las de los patos.
Pasan mucho tiempo bajo el agua, y tienen un segundo párpado transparente con el que pueden ver todo mientras bucean. También están adaptados para abrir la boca y tragar debajo del agua sin ahogarse, y hasta pueden "cerrar" sus oídos para que no les entre agua.
En tierra se arrastran lentamente, caminan sobre sus patas o corren.
Son animales "de sangre fría", es decir, que no pueden producir su propio calor. Dependen del medio ambiente para regular su temperatura, poniéndose al sol para calentarse o a la sombra para enfriarse. También usan la boca como "radiador", dejándola abierta mientras duermen.
Pocas especies prefieren vivir solas, la mayoría vive en grupos organizados, con dominancia de unos sobre otros, cuidado materno y comportamientos específicos a la hora de alimentarse.
Pueden comunicarse por medio de sonidos y señales visuales (como hacer burbujas con la boca o arquear la espalda), e incluso es posible que reconozcan la "voz" de amigos y enemigos. Cuando están debajo del agua también se comunican por sonidos, pero los humanos no podemos oírlos.